Viajar, ya sea por motivos de trabajo o por mero placer, siempre es una experiencia, aunque para los gateros suele plantear un auténtico dilema. Porque ¿qué hacemos con nuestro gato (o gatos) durante esos días en los que no vamos a estar en casa? ¿Llevarle con alguien? ¿Dejarle solo? ¿Viajar con él? Precisamente ayer nos plantearon una consulta en la línea de este tema protagonizada por un gatito de cinco meses y su dueña, madre felina primeriza que debe viajar algunos fines de semana y está hecha un mar de dudas. Su caso es arquetípico y sirve para ejemplificar a la perfección una situación a la que, tarde o temprano, siempre nos enfrentamos los gateros-viajeros. Por eso, si tenéis un ratito, no dejéis de echarle un vistazo al texto en el que Vanpelt nos explica su problemática y su situación, a ver si alguien puede darle algún sabio consejo sobre viajes y gatos basado en la propia experiencia y transmitirle así de paso un poco de tranquilidad.
